LOS ESPACIOS IMAGINARIOS
Espacios donde lo imaginario y lo real se entremezclan, que otra cosa no es, ese raro fenómeno humano que denominamos Arte. © Todas las obras de Eduardo Protto publicadas en esta web están registradas. Su uso indebido será sancionado.
viernes, 4 de diciembre de 2015
miércoles, 15 de junio de 2011
BORGES
Es cuento que se fue Borges. Si yo lo tengo acá nomás, al alcance de mi mano, ahí están en el anaquel cada una de sus obras, todas esas palabras ordenadas de tal modo que producen el milagro repetido de alegrar y conmover. Capaz de esa extraña comunicación, ese juego selecto que se establece entre el artista y el alma de quien se acerca a sus artificios.
Dijo alguna vez, en verso para magnificar el asombro, que la providencia le había dado a algunos la sección o el arco, pero a Reyes la total circunferencia. Mentira Borges. Si creo verlo sonreír, con esa sonrisa de niño enorme tras la ironía sutil, con la cual enmarcaba algún epigrama, alguna metáfora o simplemente una broma. A usted también le fue dada la total circunferencia, y nosotros, lectores agradecidos le decimos como siempre, hasta luego Borges.
Y vaya sabiendo que en estos tiempos difíciles, por culpa hombres como usted, da gusto sentirse argentino.miércoles, 6 de abril de 2011
UNA MAYORÍA SILENCIOSA

El engaño y su instrumento preferido, la mentira, son multiformes.
Así advertimos en los tiempos que corren que los partidarios del montonerismo chavista, una deleznable hibridez que conforma el núcleo del poder ejecutivo nacional, proclaman de viva voz que la oposición no existe. Luego, en heteróclito silogismo, concluyen afirmando que una vez más la Argentina tiene una sola opción y esa opción es la actual presidente K, auténtica Salvadora de la Patria. Lástima grande, por que han sido tantos los Salvadores de la Patria que supimos conseguir, que sería conveniente ejercitar alguna prevención ante la emergencia, ya que gran parte de nuestras lacras provienen de ellos.
Si por oposición entendemos el contraste, la disconformidad, el desacuerdo, o bien el grupo político o social que no está en el poder y que representa las opiniones contrarias a las de los dirigentes oficialistas, entonces, en esa inteligencia es dable afirmar que la oposición existe y es numerosa. Es, a no dudarlo, la tan mentada Mayoría Silenciosa, ese infierno tan temido que no se expresa en los medios masivos de comunicación, sino que murmura aquí o allá y que cuando uno menos se lo imagina, hace tronar el escarmiento.
Desde que la entronización de las mafias, el patoterismo, el piquete, el abuso y la ilegalidad son alentados como usos sociales adecuados, los argentinos estamos en serios problemas. Son conflictos basales, mucho más graves aún que la ignorancia, la marginalidad, la inflación, la inseguridad o la mentira cotidiana a la que peligrosamente nos estamos habituando. En tanto que los países vecinos aprovechan, guiados por los consejos de la razón, las circunstanciales ventajas comparativas de sus economías, para cimentar la inversión y el desarrollo, alentando la cultura general de sus pueblos, en particular la cultura democrática; aquí, los que mandan en la Argentina, se empecinan en distorsionar un pasado atroz para profundizar la saña divisionista que los inspira.
Falto de ideas, el gobierno se emboza en consignas anacrónicas y dilapida los recursos y las oportunidades globales para construir un país y una sociedad mejor. Curiosamente, la corrupción establecida como sistema multiplica por ese sencillo mecanismo el número de pobres, que ellos, los K, al autodefinirse como progresistas, pretenden disminuir. Res non verba.
Los remanidos conceptos de progresista y progresismo nacieron en el contexto de las revoluciones liberales del siglo XIX, para designar a los alineados tras la idea del progreso, el cambio social y las transformaciones económicas, políticas e intelectuales, frente a los que conformaban el bando del Antiguo Régimen.
Sin embargo, si observamos con cuidado a nuestros seudo progresistas, nos damos cuenta que son meros camaleones bien asalariados, partidarios de una amalgama lampedusiana entre las prácticas inconfesables del amiguismo capitalista y la retórica demagógica. Su lema: “Plus ça change, plus c'est la même chose”. O por decirlo en criollo: Más de lo mismo.
El remedio para esos males a no dudarlo llegará de la mano de esa Mayoría Silenciosa que, tal como el supremo alfarero bíblico, amasará en la arcilla electoral la criatura de su agrado.
jueves, 24 de marzo de 2011
LA MEMORIA
La memoria (del latín memoria) es la facultad psíquica por la cual se puede retener y recordar el pasado. Es, además de una función del cerebro, un fenómeno mental que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar información.
El psicólogo W. James hizo una distinción formal entre memoria primaria y memoria secundaria (memoria a corto y memoria a largo plazo, respectivamente).
Es inconcebible abordar el estudio de la memoria sin el abordaje concomitante del fenómeno del aprendizaje.
El aprendizaje se define en términos de los cambios, relativamente permanentes, debidos a la experiencia pasada y la memoria es una parte crucial del proceso de aprendizaje, sin ella, las experiencias se perderían y el individuo no podría beneficiarse de la experiencia pasada.
Por tanto, puede definirse a la memoria como la retención del aprendizaje o la experiencia.
Hay días especiales que conmemoran hitos históricos o mitológicos. Si los que gobiernan decretan esos días como feriados, por lo general se los malinterpreta como festivos y los criollos que pueden, salen disparados de sus moradas, rumbo a algún sitio de la costa o de las sierras.
Sin embargo, el día en cuestión debería significar algo más que eso.
En esa inteligencia, instituir el 24 de Marzo como Día de la Memoria, resulta tan oportuno como podría serlo el 25 de Septiembre, el 23 de Diciembre o el 15 de julio.
Cada una de esas fechas son algunas de las piedras miliares que señalan los actos violentos que ensangrentaron la historia argentina, ya sea derrocando un gobierno democrático por los militares genocidas de horca y cuchillo, ya sea asesinando a dirigentes gremiales, soldados conscriptos o dirigentes políticos por las hordas asesinas de la subversión.
Ambas fueron abominables expresiones de la barbarie, con su carga intrínseca de desprecio por la voluntad popular. Guerrilla y Fuerzas Armadas se justificaron unas a otras para enlutar, con sus execrables procedimientos, al conjunto de la sociedad argentina y sembrar semillas de discordia que aún hoy germinan en el espíritu de algunos retardatarios..
La memoria nos señala que en 1976, los militares genocidas se constituyeron motu propio, una vez más, violentamente, en custodios del ser nacional.
Esa misma memoria nos refiere también que los asesinos de la guerrilla, se proclamaron, motu propio, en plena democracia, custodios de una patria socialista que nadie había votado. Unos y otros deberían ser recordados siempre, no tan solo el Día de la Memoria y construir el necesario aprendizaje que impida, a las generaciones futuras, resucitar el horror metodológico de suplantar los argumentos de la razón y la tolerancia civilizada, por el fuego de las armas y su secuela de muerte y espanto.
Y digamos con voz argentina que la Memoria sin Aprendizaje es y será una cáscara sin fruto. En suma, un acto inútil.
miércoles, 23 de marzo de 2011
LA MEDUSA

En la mitología griega, Medusa era una de las tres monstruosas gorgonas, que volvía de piedra a aquellos que la miraban. En lugar de cabellos tenía serpientes, como bien la pintó el Caravaggio.
En las sociedades modernas, una de las formas más obscenas de la demagogia es la falsedad histórica, Gorgona al fin, porque, metafóricamente, petrifica la memoria.
Entre las tantas falacias que se han forjado y que seguramente se forjarán en los 2920 días que sumarán los ocho años de gobierno Kirchnerista, resulta particularmente humillante para la inteligencia colectiva, la pretensión de presentar el advenimiento de Héctor Cámpora a la Presidencia de la nación como una bisagra política digna de encomio.
Nada más alejado de la verdad.
Cámpora asumió, en tanto que vicario de Perón, la primera magistratura de la república sin otras condiciones políticas que una ilimitada obsecuencia y su personalidad anodina. La incompetencia resultante se manifestó desde sus primeros actos de gobierno, cuando entornado por las facciones ultras, en particular el montonerismo y otros grupos subversivos, permitió las violentas revueltas de revanchismo estéril, alejadas del espíritu de concordia nacional que Perón pretendía. El desmadre en la Plaza de Mayo por parte de los violentos, el día de la asunción y un decreto presidencial firmado a los apurones, el cual habilitó a las formaciones especiales (Montoneros. ERP. FAR) para abrir a balazos la cárcel de Devoto, permitiendo la salida indiscriminada de delincuentes de todo tipo son tan solo dos ejemplos, el inicio por así decirlo, de lo que hoy se disfraza de primavera camporista. A decir verdad, fueron 49 días de tempestad social.
A poco de asumir, Cámpora viajó a Madrid para acompañar a Perón en su viaje de regreso al país. En tales circunstancias toda su gestión de gobierno fue severamente juzgada y despreciada por el general, privándolo de su trato y posteriormente separándolo, renuncia mediante, del cargo para el cual había sido elegido. También fueron echados de la Plaza los desmesurados que pretendían una patria socialista por la que nadie había votado.
De ahí en más el accionar subversivo, despreciando al pueblo y a la democracia arduamente conquistada, ensangrentaría el gobierno de Perón hasta su muerte y por largo tiempo más, sus asesinatos y su violencia feroz, darían argumentos para acabar con la voluntad popular y dar inicio a otro terrorismo igualmente espantoso: El terrorismo de estado.
Ambos fueron dos horrendas serpientes en la cabeza de una misma medusa, autoritaria, violenta y feroz, que aún pervive, alimentada por un puñado de falsarios y los necios útiles de siempre.
Hasta la fecha, solo fueron juzgados los terroristas de un bando. Es tiempo que los argentinos enfrentemos nuestras lacras, nos pongamos de pie y de cara al futuro resolver de una vez por todas, en paz, en orden y con trabajo, los graves problemas que nos aquejan.
Deber, honor y patria conforman el espíritu social que nos conducirá a un país mejor.
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