El Haiku es una poética japonesa, conformada por 17 sílabas, contenidas en 3 versos según la pauta silábica: 5-7-5, de poderosa contundencia emotiva, aunque sin tener en cuenta la rima.
Matsuo Bashoo y Onitsura en el siglo XVII, Chiyo y Taniguchi Buson en el siglo XVIII, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki en el XIX, fueron los exponentes máximos del género.
En el siglo XX el Haiku empezó a interesar a los poetas de occidente.
Jorge Luís Borges, excepcional en su literatura, es de los pocos que en el Río de la Plata nos ha legado un puñado memorable de ellos.
Buen ejemplo, que modestamente sigo...
DOCE HAIKU
Los niños duermen
en las frías callejas.
¿Y los dioses? ¡No!
¿Por qué te quise?
¿Por vana curiosidad
del dolor sin fin?
Celos y dagas...
Sangre que se derrama.
La mujer duerme.
La bomba cae
Y el horror de la guerra
nunca se acaba.
Un poco de oro...
Despierta la codicia:
Habemus Papa.
En el otoño
puntual de la existencia,
los hombres caen.
Abandonarlo
todo, sin mirar atrás:
¡Sabiduría!
La musa sale...
¿Quién sabe si regresa?
Temor de artista.
Pena perpetua
de ser y no ser nada.
Irremediable...
¿Qué es la dicha?
¿Un sueño, una ilusión?
¿O andar sin pensar?
Gozar la vida
y gozarla en libertad...
¡No es poca cosa!
Tener amigos...
Es toda la riqueza
a la que aspiro.