SI LOS PUEBLOS NO SE ILUSTRAN...
Atrás quedó aquel país que, encolumnado tras la idea Sarmientina de educar al soberano, centró su acción de gobierno en la educación universal, considerada como herramienta de progreso, tendiente a homogeneizar la población criolla y la inmigratoria, que a fines del siglo XIX, llegaban a estas tierras que creían de promisión. Muchos regresaron a sus patrias lejanas y los que quedaron arraigaron y, como árboles colosales, fueron pródigos en frutos.
Sin embargo, las generaciones posteriores advertimos que Argentina ya no es aquella tierra generosa. Decenios de egoísmo, mediocridad y objetivos inconfesables en la conducción de los gobiernos, nos postergaron, conformando este ordenamiento social que expulsa, excluye y mata a sus hijos.
Demagogia, corrupción, ineptitud en los de arriba. Dolor, violencia y frustración en los de abajo, son las realidades que emergen hoy en día. Realidades que José Hernández le hacía denunciar a Martín Fierro:
Tiene el gaucho que aguantar
hasta que lo trague el hoyo,
o hasta que venga un criollo
en esta tierra a mandar
Acaso vivimos tiempos de cambios, propicios para abrevar en el pensamiento de los grandes hombres de la historia. Ellos perduran puesto que aún resuena su voz en los oídos contemporáneos.
¿No sería útil que aquellos que obedecen, y aquellos que mandan o mandarán, recordaran los valiosos apotegmas de Mariano Moreno?
“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía”
“El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal.