jueves, 26 de agosto de 2010

William Shakespeare, ese amigo misterioso



Estamos tejidos con idéntica tela que los sueños
Y nuestra corta vida se cierra con un sueño.


W.Shakespeare
(1564-1616)




Resulta asombroso que del más grande escritor de habla inglesa y una de las altas cumbres de la literatura universal, se sepa tan poco.
El registro bautismal de la parroquia de Stratford consigna: April 26, 1564: Gulielmus filius Johannes Shakespeare, pero el día de su nacimiento se desconoce. Su padre era un hombre de negocios que alcanzó posiciones de relevancia en cargos públicos de la ciudad de Stratford.
No hay datos fidedignos de su instrucción, pero se conjetura que por la condición social pudo haber concurrido a la Grammar School de su ciudad natal. Se sabe que contrajo matrimonio a los 18 años con una mujer mayor que él, y que seis meses después nació una hija. Se conjetura que no fue una pareja feliz.
Desde 1582 hasta 1590 transcurren los denominados años oscuros, ya que nada se sabe de él. ¿Dónde, cómo, con quien aprendió el arte teatral? Misterio.
Lo cierto es que se trasladó a Londres y se incorporó a la compañía de teatro Chamberlain´s men, también conocida como King´s men, propietaria de dos teatros (The Globe y Blackfriars) en la que adquirió fama como actor y dramaturgo. Paralelamente forjó su nombradía como poeta: La publicación, en 1593, de su poema Venus y Adonis, muy bien acogido en los ambientes literarios londinenses, fue uno de sus primeros éxitos. De su producción poética posterior cabe destacar La violación de Lucrecia (1594) y los Sonetos (1609), de temática amorosa y que por sí solos lo situarían entre los grandes de la poesía anglosajona.
Pero la gloria imperecedera se la darían sus obras dramáticas, las cuales escribía a mano alzada, según necesidad, y que jamás se preocupó de ordenar, archivar o publicar, razón por la cual es muy difícil establecer una cronología bibliográfica shakesperiana y la verdadera naturaleza de sus escritos.
Los reflejos incompletos de su obra que llegan a nosotros, se los debemos a dos actores de su compañía, Heminges y Condell, quienes tomando notas de sus recuerdos y reuniendo hojas dispersas de algunos textos conservados por otros actores, lograron rescatar del olvido y reagrupar en el First Folio, hacia 1623, la mayor parte de su producción literaria. Ahí están sus 15 tragedias, las 11 comedias las 10 obras históricas.
Cuatro siglos de recortes, agregados,parches,correcciones y sustituciones, no lograron menguar su escencial belleza. La ausencia de originales de aquella pluma maravillosa, nos induce a imaginar lo inconmensurable de su talento. Nadie como él para plantear algunas de las angustias fundamentales de la condición humana.
Un buen día de 1612 regresó a Stratford y vivió una vida pueblerina, cerrando definitivamente el capitulo teatral de su existencia. El 23 de abril de 1616 bajó el telón y a los 52 años de edad se fue del mundo.
Nos quedan en los oídos sus palabras:
Nuestras diversiones han dado fin. Estos actores, como había prevenido, eran todos espíritus y se han disipado en el aire...

viernes, 6 de agosto de 2010

EDUARDO AROLAS



Hijo de padres franceses, Lorenzo Arola nació en el año 1892, en el barrio de Barracas, en un conventillo de la calle Vieytes, no lejos del Riachuelo, donde hoy se alza el Nuevo Puente Pueyrredón. De chico, acompañaba la guitarra de su hermano Enrique, tocando una concertina. A los 17 años era un consumado intérprete del bandoneón, instrumento esencial en la ejecución de esos tangos fundacionales, que se dejaban oír por la Buenos Aires del Centenario. Su primera obra, Una noche de garufa, la compuso en recuerdo del bodegón así llamado en la calle Montes de Oca 1681. Ahí arrancó la carrera breve y luminosa de quien sería uno de los más inspirados compositores del género.
Lo llamaban El Tigre del bandoneón, y con un trío tanguero yiraba por los cafetines de la Boca. A veces lo acompañaba Bardi en el piano y Rocatagliatta en el violín. Gustaba vestirse a lo dandy, del arrabal, claro; con un sombrero gris requintado, saco a cuadritos, trencillado y chaleco de fantasía. Ya su música se dejaba oír en un café de Piedras y Cochabamba hasta que pasó, con éxito, al legendario cabaret Armenonville.
Hacia 1914 su fama de compositor y bandoneonísta era indiscutida, poseedor de un estilo novedoso y un fraseo incomparable,se ganó la admiración de todos. Formó un conjunto con Cobián al piano y Rocatagliatta y Lombardo en violines. Poco después incorporó a Julio De Caro y Manuel Pizarro. Fue un exponente sustantivo de la llamada Guardia Vieja tanguera, sobre la que se apoyaron musicalmente los renovadores como De Caro, Fresedo y Cobián.
Aficionado a la bebida y al malevaje del bajo fondo, contrariado por una intensa pena de amor, cruzó con su música a la Banda Oriental y luego a Francia, donde su espíritu atormentado iba de mal en peor.
Una noche cualquiera, a causa de su metejón con una puta que pertenecía a otro, recibió una tremenda golpiza en un callejón de Montmartre. Dias después murió en el Hospital Bichard, un 21 de Septiembre de 1924. Su música lo sobrevivió y aún encanta:
Comme il faut, El Marne, Rawson, Retintín, La Cachila, La Guitarrita, Derecho viejo y cien tangos más labran la gloria imperecedera de Lorenzo, alias Eduardo Arolas.
El gran poeta Enrique Cadícamo recordó su triste fin en un sentido verso:
En esta cayeja sola,
Y amasijao por sorpresa
Fue que cayó Eduardo Arolas
Por robarse una francesa.