Espacios donde lo imaginario y lo real se entremezclan, que otra cosa no es, ese raro fenómeno humano que denominamos Arte. © Todas las obras de Eduardo Protto publicadas en esta web están registradas. Su uso indebido será sancionado.
martes, 14 de diciembre de 2010
VIENTOS DE FRONDA
La expresión del título debe su origen al vocablo francés Fronde (honda), aludiendo a las peleas con hondas de las masas descontentas de París con las autoridades que intentaban reprimirlas. Se extiende a toda revuelta o protesta que excede los márgenes previstos.
El viento de Fronda es siempre una alerta de gravedad, pero lo es más aún, cuando el gobierno de turno está atravesado por la perplejidad, la intriga, las conspiraciones de camarillas ministeriales y la ausencia de políticas nobles, fuere por impericia, por imprudencia o por negligencia.
Hacían bien los funcionarios veletas, únicos beneficiarios del régimen K, en llorar la muerte de Néstor Kirchner. Anticipaban, acaso sin saberlo, estos vientos que titulan la nota. Faltos del artífice de esta política demagógica, teñida de corrupción, violencia y despotismo, quedaron a la intemperie sus testaferros, apenas útiles para los negociados o para emular el rol del mandante, a quien en el fondo representaban.
Ahora estamos los argentinos, en un barco sin timón. O lo que es peor, en un barco en el que muchos se disputan el timón. De ahí la anarquía y las enormes contradicciones en la mera definición del problema.
Asistimos a la deserción de la fuerza pública para salvaguardar el imperio de la ley.
La falaz distribución del ingreso, el declamado respeto por los derechos humanos y toda la retórica de quienes pretendían tapar el sol con un harnero ha mostrado su espantosa presencia. La verdad siempre surge. Ahí están los pobres de toda pobreza, ahí están los tiempos perdidos y los dineros malgastados, olvidando las soluciones de fondo para los graves problemas argentinos.
Vivimos tiempos de anarquía y confusión, presente en los que mandan y deben hacer cumplir las leyes como en aquellos que no las obedecen.
La historia refiere que cuando llegó a Paris la noticia de la trágica retirada de Napoleón de Rusia, alguien le dijo a Talleyrand: “Es el fin” y el gran diplomático le respondió: “No es el fin... Es el principio del fin”
Puede que asistamos al principio del fin de una época nefasta, plena de mentiras, desaciertos y daño profundo a las instituciones.
El punto final acaso lo pondrá el pueblo argentino.
