Espacios donde lo imaginario y lo real se entremezclan, que otra cosa no es, ese raro fenómeno humano que denominamos Arte. © Todas las obras de Eduardo Protto publicadas en esta web están registradas. Su uso indebido será sancionado.
miércoles, 2 de febrero de 2011
EN ARGENTINA, EL HAMBRE ES UN CRIMEN
En un país que produce alimentos suficientes para nutrir a 400 millones de personas y cuyo gobierno impone enormes retenciones en dólares a las exportaciones agropecuarias, resulta inconcebible que un solo ser humano muera por hambre.
Ayer en Tartagal, Salta, murió un niño desnutrido. Su hermanito agoniza por el mismo flagelo. En los últimos dos años, en la patria, murieron al menos 28 seres humanos por falta de comida.
Si denominamos moral al conjunto de principios y creencias de una persona o grupo social, los cuales orientarán sus ideas en torno del bien o del mal de su actos, entonces deberíamos plantarnos ante esta muerte y como sociedad interrogarnos:
¿Es moral o inmoral que un niño muera por hambre?
Si la respuesta es: INMORAL, esa muerte es un crimen y como tal tiene responsables. Los autores por acción u omisión se encuentran en el vértice de la pirámide del poder político.
No hay persona de bien que pueda mirar hacia otro lado frente a esta violencia.
Porque, digámoslo con vehemencia, si el hambre es un crimen, todo crimen es violencia inmoral y semejante inmoralidad, desencadenada contra un solo argentino, inhabilita cualquier discurso sobre las virtudes de tal o cual modelo económico.
De existir la vergüenza, ella obligaría mandarse a mudar de un cargo público deshonrado ante tamaña afrenta.
Pero en esta Argentina devaluada, el estado pasó a ser un sirviente de la corrupción, del crimen, de la anomia.
Y hasta que truene el escarmiento, la moral y la vergüenza, como decía el tango, la seguirán dando por moneditas.
