jueves, 27 de mayo de 2010

VASCO DA GAMA



Vasco da Gama
1469-1554


Que un hombre de 28 años tenga ímpetus de sobra, a nadie asombra; pero que a esa edad comande una flota expedicionaria portuguesa, descubra el camino marítimo de Europa a la India, abriendo la ruta de las especies y transformando a su patria en una potencia marítima, eso si que es asombroso.
Vasco da Gama nació en Sines, ciudad situada a unos 100 kilómetros al sur de Lisboa, en el seno de una familia noble, su padre, Esteban, era hombre de influencia en la corte lusitana y ayudó a progresar a sus hijos Vasco y Paulo en la carrera de marinos que habían escogido. Vasco se distinguió en acciones de guerra en contra de los franceses y de tal modo se distinguió ante el monarca Juan II. Su sucesor Manuel I El Afortunado, deseoso de establecer una ruta a las indias, le encomendó a da Gama padre, la misión de avanzar más allá del Cabo de Buena Esperanza, donde había llegado la exploración de Bartolomé Días y avanzar hacia el Océano Índico. La súbita muerte del marino hizo recaer la responsabilidad en su hijo Vasco, ya por entonces un talentoso capitán.
El interés económico estaba en el centro del proyecto pues el comercio de especias dependía de la ruta de la seda, que atravesaba el Asia y era controlada por los árabes. De paso se equilibraba la ventaja que Colón le había proporcionado a sus vecinos españoles.
Partió Vasco con 170 hombres y 4 naos ( especie de carabela de unos 30 metros de eslora) el 8 de Julio de 1497, un lustro después del descubrimiento de América, o Las Indias según el malentendido de Colón y con la esperanza de igualar aquella proeza.
En un viaje lleno de peripecias, arrastrado aquí y allá por vientos y corrientes desconocidas, y que según algunos empujaron la flotilla hasta las costas del Brasil, antes de doblar el Cabo sur del continente negro, ganar el oriente de África y llegar a Calicut (actual Kozhikode)en la India, el 20 de Mayo de 1498, abriendo una ruta desconocida hacia aquel punto del planeta.
Volvió en septiembre de 1499 y fue aclamado como un héroe. El rey Manuel I recompensó este glorioso hecho, nombrando a Vasco de Gama Almirante Mayor de las Indias y del Océano Índico, otorgándole una renta hereditaria de trescientos mil reales, además del título de Don y un par de mansiones en Sines y Vila Nova de Milfontes.
Cuatro años más tarde retornó al oriente para imponer a sangre y fuego el dominio portugués en aquellas tierras. Ya instalado en su patria, disfrutó de títulos y honores durante 20 años hasta que fue nombrado virrey de la India en 1524. Apenas llegado, enfermó de malaria y murió, cuando contaba 55 años. Así pasa la gloria del mundo.
Según Michael Hart, Vasco da Gama ocupa el puesto 86 entre las 100 figuras más influyentes de la historia universal.

martes, 18 de mayo de 2010

DOCE HAIKU

El Haiku es una poética japonesa, conformada por 17 sílabas, contenidas en 3 versos según la pauta silábica: 5-7-5, de poderosa contundencia emotiva, aunque sin tener en cuenta la rima.
Matsuo Bashoo y Onitsura en el siglo XVII, Chiyo y Taniguchi Buson en el siglo XVIII, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki en el XIX, fueron los exponentes máximos del género.
En el siglo XX el Haiku empezó a interesar a los poetas de occidente.
Jorge Luís Borges, excepcional en su literatura, es de los pocos que en el Río de la Plata nos ha legado un puñado memorable de ellos.
Buen ejemplo, que modestamente sigo...


DOCE HAIKU

Los niños duermen
en las frías callejas.
¿Y los dioses? ¡No!

¿Por qué te quise?
¿Por vana curiosidad
del dolor sin fin?

Celos y dagas...
Sangre que se derrama.
La mujer duerme.

La bomba cae
Y el horror de la guerra
nunca se acaba.

Un poco de oro...
Despierta la codicia:
Habemus Papa.

En el otoño
puntual de la existencia,
los hombres caen.

Abandonarlo
todo, sin mirar atrás:
¡Sabiduría!

La musa sale...
¿Quién sabe si regresa?
Temor de artista.

Pena perpetua
de ser y no ser nada.
Irremediable...

¿Qué es la dicha?
¿Un sueño, una ilusión?
¿O andar sin pensar?

Gozar la vida
y gozarla en libertad...
¡No es poca cosa!

Tener amigos...
Es toda la riqueza
a la que aspiro.

lunes, 10 de mayo de 2010

SI LOS PUEBLOS NO SE ILUSTRAN...

SI LOS PUEBLOS NO SE ILUSTRAN...

Atrás quedó aquel país que, encolumnado tras la idea Sarmientina de educar al soberano, centró su acción de gobierno en la educación universal, considerada como herramienta de progreso, tendiente a homogeneizar la población criolla y la inmigratoria, que a fines del siglo XIX, llegaban a estas tierras que creían de promisión. Muchos regresaron a sus patrias lejanas y los que quedaron arraigaron y, como árboles colosales, fueron pródigos en frutos.

Sin embargo, las generaciones posteriores advertimos que Argentina ya no es aquella tierra generosa. Decenios de egoísmo, mediocridad y objetivos inconfesables en la conducción de los gobiernos, nos postergaron, conformando este ordenamiento social que expulsa, excluye y mata a sus hijos.

Demagogia, corrupción, ineptitud en los de arriba. Dolor, violencia y frustración en los de abajo, son las realidades que emergen hoy en día. Realidades que José Hernández le hacía denunciar a Martín Fierro:

Tiene el gaucho que aguantar

hasta que lo trague el hoyo,

o hasta que venga un criollo

en esta tierra a mandar

Acaso vivimos tiempos de cambios, propicios para abrevar en el pensamiento de los grandes hombres de la historia. Ellos perduran puesto que aún resuena su voz en los oídos contemporáneos.

¿No sería útil que aquellos que obedecen, y aquellos que mandan o mandarán, recordaran los valiosos apotegmas de Mariano Moreno?

Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía

“El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal.