Espacios donde lo imaginario y lo real se entremezclan, que otra cosa no es, ese raro fenómeno humano que denominamos Arte. © Todas las obras de Eduardo Protto publicadas en esta web están registradas. Su uso indebido será sancionado.
jueves, 3 de junio de 2010
LA METAMORFOSIS DEL CINISMO FILOSÓFICO
"Vivir no es malo, vivir mal sí lo es"
Diógenes
Fue el cinismo una escuela filosófica que floreció en Grecia entre los siglos IV y III aC y luego impregnó las grandes ciudades del imperio romano durante ocho centurias más.
Su fundador fue Antistenes, discípulo de Sócrates y uno de los privilegiados que acompañó al gran hombre a la hora de su muerte. Su nombre cínicos, proviene de cynosarges, (perro blanco) que así se llamaba el gimnasio donde Antistenes enseñaba y más tarde a propósito del comportamiento trasgresor de Diógenes, otro seguidor, se los apodó kion, es decir perros.
También, entre otros, pertenecieron a esta escuela Crates e Hiparquia. Todos ellos cultivaban la anaidea (irreverencia) como modo de expresar su desprecio y consecuente rechazo del orden social, político y religioso de aquellos tiempos, generador de necesidades contrarias a la naturaleza humana. Con su estilo franco y provocador desconcertaban a sus contemporáneos y desnudaban toda su hipocresía.
Proponían, como remedio, un retorno a la vida natural, a una existencia simple, y afirmaban que la felicidad completa sólo puede lograrse a través de la auto-suficiencia, y que la libertad es el verdadero bien y no las riquezas o la lujuria. No se cansaban de repetir que “filósofo es aquel que, en la sencillez y hasta en la indigencia, introduce el pensamiento en su vida y da vida a su pensamiento”.
2000 años después, aquella corriente de pensamiento que procuraba que el hombre no fuera esclavo de nada ni de nadie en el pequeño universo donde hallaba su lugar, se fue esfumando, distorsionando y cayendo en un descrédito, más apareado a la ignorancia de las masas que a la crítica racional de sus postulados. Finalmente, los acusados de los males sociales acabaron tomando el nombre de sus acusadores.
Así, el diccionario de la Real Academia Española nos dice que cinismo proviene del latín cynismus, y este del griego κυνισμός. Y le da cuatro significados:
1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.
2. m. Impudencia, obscenidad descarada.
3. m. Doctrina de los cínicos (pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).
4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería.
Como se advierte, el diccionario introduce en las dos primeras acepciones y en la última, significados de desvergüenza, obscenidad y grosería, en tanto que en la tercera, retrotrae al orígen filosófico del término.
El hombre moderno, en particular el hombre común, utiliza indistintamente aquellas tres definiciones de cinismo y las aúna en su absoluto descreimiento del poder y la sinceridad humana, en sus propósitos y sus acciones. Razón no le falta, a la luz de las experiencias surgidas en el último siglo, el ejercicio del poder ha sido vituperable. Dos guerras mundiales, que esparcieron destrucción y muerte a escala espantosa y una sociedad global violenta, plena de codicia, rapiña y desmesura hacen añorar el mensaje de aquellos cínicos, que vivían miserablemente, al margen de su prójimo y que hacían de la burla y el sarcasmo un arma contra el orden social antihumano.
Esas ideas eran, al decir de F. Nietzsche: “Lo más elevado que puede alcanzarse en la tierra. Para conquistarlas hacen falta los puños más audaces y los dedos más delicados”. Y concluía: "Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes".
jueves, 27 de mayo de 2010
VASCO DA GAMA

Vasco da Gama
1469-1554
Que un hombre de 28 años tenga ímpetus de sobra, a nadie asombra; pero que a esa edad comande una flota expedicionaria portuguesa, descubra el camino marítimo de Europa a la India, abriendo la ruta de las especies y transformando a su patria en una potencia marítima, eso si que es asombroso.
Vasco da Gama nació en Sines, ciudad situada a unos 100 kilómetros al sur de Lisboa, en el seno de una familia noble, su padre, Esteban, era hombre de influencia en la corte lusitana y ayudó a progresar a sus hijos Vasco y Paulo en la carrera de marinos que habían escogido. Vasco se distinguió en acciones de guerra en contra de los franceses y de tal modo se distinguió ante el monarca Juan II. Su sucesor Manuel I El Afortunado, deseoso de establecer una ruta a las indias, le encomendó a da Gama padre, la misión de avanzar más allá del Cabo de Buena Esperanza, donde había llegado la exploración de Bartolomé Días y avanzar hacia el Océano Índico. La súbita muerte del marino hizo recaer la responsabilidad en su hijo Vasco, ya por entonces un talentoso capitán.
El interés económico estaba en el centro del proyecto pues el comercio de especias dependía de la ruta de la seda, que atravesaba el Asia y era controlada por los árabes. De paso se equilibraba la ventaja que Colón le había proporcionado a sus vecinos españoles.
Partió Vasco con 170 hombres y 4 naos ( especie de carabela de unos 30 metros de eslora) el 8 de Julio de 1497, un lustro después del descubrimiento de América, o Las Indias según el malentendido de Colón y con la esperanza de igualar aquella proeza.
En un viaje lleno de peripecias, arrastrado aquí y allá por vientos y corrientes desconocidas, y que según algunos empujaron la flotilla hasta las costas del Brasil, antes de doblar el Cabo sur del continente negro, ganar el oriente de África y llegar a Calicut (actual Kozhikode)en la India, el 20 de Mayo de 1498, abriendo una ruta desconocida hacia aquel punto del planeta.
Volvió en septiembre de 1499 y fue aclamado como un héroe. El rey Manuel I recompensó este glorioso hecho, nombrando a Vasco de Gama Almirante Mayor de las Indias y del Océano Índico, otorgándole una renta hereditaria de trescientos mil reales, además del título de Don y un par de mansiones en Sines y Vila Nova de Milfontes.
Cuatro años más tarde retornó al oriente para imponer a sangre y fuego el dominio portugués en aquellas tierras. Ya instalado en su patria, disfrutó de títulos y honores durante 20 años hasta que fue nombrado virrey de la India en 1524. Apenas llegado, enfermó de malaria y murió, cuando contaba 55 años. Así pasa la gloria del mundo.
Según Michael Hart, Vasco da Gama ocupa el puesto 86 entre las 100 figuras más influyentes de la historia universal.
martes, 18 de mayo de 2010
DOCE HAIKU
Matsuo Bashoo y Onitsura en el siglo XVII, Chiyo y Taniguchi Buson en el siglo XVIII, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki en el XIX, fueron los exponentes máximos del género.
En el siglo XX el Haiku empezó a interesar a los poetas de occidente.
Jorge Luís Borges, excepcional en su literatura, es de los pocos que en el Río de la Plata nos ha legado un puñado memorable de ellos.
Buen ejemplo, que modestamente sigo...
DOCE HAIKU
Los niños duermen
en las frías callejas.
¿Y los dioses? ¡No!
¿Por qué te quise?
¿Por vana curiosidad
del dolor sin fin?
Celos y dagas...
Sangre que se derrama.
La mujer duerme.
La bomba cae
Y el horror de la guerra
nunca se acaba.
Un poco de oro...
Despierta la codicia:
Habemus Papa.
En el otoño
puntual de la existencia,
los hombres caen.
Abandonarlo
todo, sin mirar atrás:
¡Sabiduría!
La musa sale...
¿Quién sabe si regresa?
Temor de artista.
Pena perpetua
de ser y no ser nada.
Irremediable...
¿Qué es la dicha?
¿Un sueño, una ilusión?
¿O andar sin pensar?
Gozar la vida
y gozarla en libertad...
¡No es poca cosa!
Tener amigos...
Es toda la riqueza
a la que aspiro.
lunes, 10 de mayo de 2010
SI LOS PUEBLOS NO SE ILUSTRAN...
SI LOS PUEBLOS NO SE ILUSTRAN...
Atrás quedó aquel país que, encolumnado tras la idea Sarmientina de educar al soberano, centró su acción de gobierno en la educación universal, considerada como herramienta de progreso, tendiente a homogeneizar la población criolla y la inmigratoria, que a fines del siglo XIX, llegaban a estas tierras que creían de promisión. Muchos regresaron a sus patrias lejanas y los que quedaron arraigaron y, como árboles colosales, fueron pródigos en frutos.
Sin embargo, las generaciones posteriores advertimos que Argentina ya no es aquella tierra generosa. Decenios de egoísmo, mediocridad y objetivos inconfesables en la conducción de los gobiernos, nos postergaron, conformando este ordenamiento social que expulsa, excluye y mata a sus hijos.
Demagogia, corrupción, ineptitud en los de arriba. Dolor, violencia y frustración en los de abajo, son las realidades que emergen hoy en día. Realidades que José Hernández le hacía denunciar a Martín Fierro:
Tiene el gaucho que aguantar
hasta que lo trague el hoyo,
o hasta que venga un criollo
en esta tierra a mandar
Acaso vivimos tiempos de cambios, propicios para abrevar en el pensamiento de los grandes hombres de la historia. Ellos perduran puesto que aún resuena su voz en los oídos contemporáneos.
¿No sería útil que aquellos que obedecen, y aquellos que mandan o mandarán, recordaran los valiosos apotegmas de Mariano Moreno?
“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía”
“El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal.
lunes, 1 de marzo de 2010
LA DROGA DEL AMOR (Cuento)
En las postrimerías del segundo milenio los seres humanos habían desarrollado una serie de ingeniosos aparatos, denominados ordenadores o computadoras, que permitían efectuar una serie de operaciones que agilizaron enormemente los procesos de cálculo, información y comunicación.
Un siglo después, los progresos científicos acaecidos en el campo de la cibernética fueron considerables. Aquella rama del conocimiento que Platón denominara kybernetes, o arte de gobernar (hombres o navíos) había avanzado hasta límites insospechados. Resultó ser una valiosa herramienta para el impulso de la investigación científica.
Estaba escrito que sería en París, ciudad asociada al amor romántico desde tiempos inmemoriales, donde Serge Debran, investigador de la Universidad de La Sorbonne, perfeccionaría el llamado Neurógrafo de Splitz, al punto de permitirle estudiar, como nunca antes se hizo, los denominados neurotransmisores, responsables de la comunicación neuronal y de cuyo equilibrio o desequilibrio, dependen las emociones humanas.
Según relató en sus memorias, influenciado por un estremecedor romance que había trabado con su secretaria, comenzó a analizar el funcionamiento de su propio cerebro, por entonces sometido a las inclemencias de Cupido. En su laboratorio acostumbraba escuchar una antigua melodía proveniente del Río de la Plata, llamada “Tu diagnóstico”, cantada por un francés afincado en aquellas orillas y recordaba que fue inspiradora para sus célebres hallazgos.
--Estoy próximo a un descubrimiento sensacional. —Le dijo una tarde a un colega.
--¿De que se trata? --Preguntó el curioso.
--Logré identificar el mecanismo de acción de varias moléculas de la química cerebral, detecté su origen y su secuencia operativa. --Respondió eufórico.
Al cabo de dos meses, sorprendido por los hallazgos, Debran extendió el estudio a un universo poblacional más amplio, lo cual le permitió, más tarde, elaborar su célebre teoría, denominada Chimie de l´amourette, que en nuestro idioma vendría a significar Química del amorío.
En una de sus famosas publicaciones, Debran afirmó haber fundado sus trabajos en las antiguas observaciones de los psicólogos acerca de la sobrevaloración e idealización del objeto amado; y en los estudios de los neurobiólogos de Massachussets y Heidelberg, en torno a la ocitocina y algunas catecolaminas, y su acción sobre el lóbulo frontal.
Su originalidad consistió en detectar y cuantificar las concentraciones de pequeños neurotransmisores moleculares, en individuos inmersos en la sensación amorosa y relacionar las similitudes de acción registradas en trastornos tales como la bipolaridad, los estados obsesivos compulsivos, la depresión y diversas alteraciones del humor.
Pero, a mi modo ver, lo más interesante de su tarea fue la síntesis de unas moléculas que él denominó Reguladores anímicos, y que en dosis apropiadas mitigaban los trastornos de la personalidad, como también los síntomas de imbecilidad transitoria y desasosiego profundo, tan comúnmente advertidos en la fase del enamoramiento.
Como a menudo sucede, cuando se divulgaron sus hallazgos, fue criticado y anatemizado por sucesivas oleadas de mediocridades furibundas, quienes lo acusaron de ser un exterminador de sentimientos y de propender a una humanidad desprovista de los valores fundamentales del amor.
--Jamás intentaría eso, --respondió Debran en un difundido debate. –Cuando expliqué la química precisa de algunos comportamientos, solo pretendí arrojar un haz de luz sobre el misterio de ciertas emociones. No son más que alteraciones de reguladores neurofisiológicos que aseguran el contacto con la realidad y su aptitud crítica, desde el lóbulo frontal del cerebro.
De nada valieron los argumentos de la razón. Debran prosiguió, aislado y en silencio, con sus investigaciones, acaso imaginando que de poder invertir los términos del hallazgo, su obra maestra aún estaba por venir. Infirió que si el prójimo no deseaba suprimir los males del amorío, entonces debería obtenerlos al por mayor.
En Septiembre de 2214 sintetizó la Erotonina. En la publicación científica que detallaba este acontecimiento, reveló que en dosis adecuadas, el fármaco provocaba estados de ánimo idénticos a los del enamoramiento. Concluía, acaso con ironía, que considerando la grande importancia que tales emociones tenían en el inconciente colectivo, desde ese momento estaban a disposición de todos.
Sin embargo, su genio continuaba generando polémicas.
--“¿De qué me acusan? --Preguntó en el celebrado reportaje publicado por La Humanité, en el cual desmoronaba los argumentos de sus enemigos y les restregaba el placer de haberles devuelto, en forma de píldoras, ese sueño que tanto anhelaban y que hacia tanto habían perdido. Señaló, con su habitual humor ácido, que salvo unos poquísimos humanos dotados de genio o talento, que plasmarían en sus obras de arte los frutos de tan curioso estado, el resto de los mortales, tan solo podrían reverdecer viejos laureles, dejando atrás el hastío de vínculos oxidados, la decrepitud de los afectos, la exacta visión de sus mediocres y devaluadas parejas, tan cínicamente toleradas; recuperando con la Erotonina los altibajos de la pasión. El medicamento de Debran pronto pasó a ser más vendido que la aspirina.
Hacia el final de su vida, rico y famoso, Debran era un hombre decepcionado de la naturaleza humana. Falleció en Abril de 2121, y sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse.
Uno de sus discípulos, Samuel Jacob, avanzó en el estudio de los trabajos del maestro y en colaboración con el economista inglés Madox Lynn, advirtieron que los efectos de la Erotonina se extendían más allá de lo imaginado. Los indicadores de productividad e innovación tecnológico-científica, disminuían, lenta e inexorablemente, en relación directa al consumo de Erotonina, mundialmente comercializada por un laboratorio suizo.
¡Aquella fue una revelación extraordinaria!
Por espacio de un año, el Parlamento Europeo, el Congreso de USA, los rusos, los chinos y hasta los hindúes, se ocuparon febrilmente del tema.
Luego, la comunidad internacional sancionó leyes severas y retiró la Erotonina del mercado, procediendo a su execración urbi et orbi. Las tres religiones monoteístas apoyaron la iniciativa. Todos mintieron, asegurando que la llamada droga del amor, tenía propiedades cancerígenas.
En la intimidad del poder se sabía que la marcha de los buenos negocios era incompatible con los estados contemplativos que la Erotonina provocaba. En estado natural, el enamoramiento afecta a una minúscula parte de la población, durante un cierto tiempo. El horror de la Erotonina consistía en que enamoraba a todos durante casi todo el tiempo.
Con la prohibición se revirtió la tendencia declinante de los negocios y se normalizaron las cifras de la macro y la micro economía. La lógica del mercado reinstaló la idea que los pensadores antiguos sostenían: "El amor, en su primera fase, es un estado que provoca embotamiento y necedad excesivas, estado que la cabeza no soporta durante mucho tiempo”.
Indirectamente, no hacían más que darle razón al vituperado Debrán, quien acaso en el otro mundo saboreó los frutos tardíos de la venganza.
Aquellos que mandaban en la tierra, entendieron la necesidad de retrotraer la alienación y la estupidez humana a valores funcionales, es decir a los límites precisos e imprescindibles para la continuidad de los asuntos planetarios, con sus industrias, sus guerras y sus ideologías, adecuadamente incorporadas a la vida cotidiana. Cien años después de los descubrimientos de Debrán, el asunto estaba olvidado. La perniciosa influencia de la Chimie de l´amourette estaba definitivamente sepultada.
Las oquedades iluminadas por el científico francés, recuperaron su milenaria oscuridad. Hacia el año 2250 estaba reinstalada la miopía de los viejos tiempos y los sofistas explicaban los misterios del amor como provenientes de ignotas vibraciones del alma, tan bien cantadas por poetas y romanceros de toda laya.
Personalmente, después de estudiar en profundidad aquellos sucesos, concluyo observando que hay en la esencia de la felicidad humana infinidad de variables, la mayoría de las cuales no merecen ser develadas.
N del A: La fuente de esta crónica puede hallarse en la “Histoire de la decouverte scientifique”, de Julián Ducoeur, editada por Paris Presse, MMCCLV.